Entrevista a Andreu Martín i Jaume Ribera - Pàgina 6
Escrit per Álvaro Vicente Palazón
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| Entrevista a Andreu Martín i Jaume Ribera |
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Es curioso que Ángel Esquius sea un personaje tan normal y sin embargo el resto de personajes que le rodea tan caóticos, surrealistas, caricaturescos…
J.R.- Eso es deliberado. Enfrentados a nuestra aspiración de incluir humor nos dimos cuenta enseguida de que la solución fácil era hacer que el humor naciera a partir de carencias del protagonista. Es lo típico y se ha hecho muchas -demasiadas- veces. Detective torpe, o con halitosis, o con un divieso en el culo que le impide sentarse, o esquizofrénico, etc. No es que nos parezca mal, ni que abominemos de las novelas de este tipo que ha escrito Eduardo Mendoza, por citar un solo caso, pero nos pareció que el recurso ya había sido utilizado demasiadas veces. De hecho, Flanagan participa un poco de esta característica: muchas de las situaciones humorísticas de sus casos vienen dadas por su limitación intrínseca: un niño haciendo un trabajo peligroso de adultos. Pero en este caso era inevitable, porque éste es también el punto de partida del personaje. Con Esquius decidimos tomar el camino difícil, hacer lo contrario. El protagonista y narrador no tiene ninguna característica digamos, hum, ridícula, pero el mundo que le rodea sí. Esta impresión, la de estar viviendo en un mundo de locos, nos resulta muy familiar, la verdad.
A.M.- Nos planteamos que el elemento esencial de la serie tenía que ser el humor. Pero rechazamos el recurso fácil de hacer humor a partir de un personaje zafio, chapucero y payasesco, porque queríamos que los temas de las novelas fueran tratados con seriedad. De manera que derivamos el humor hacia el entorno de Esquius. (Un entorno no tan caótico, surrealista y caricaturesco como parece, por otra parte. También ahí nos hemos nutrido de experiencias propias.)
La crítica a la industria farmacéutica, uno de los temas principales de Con los muertos no se juega, se repite ahora en el film de Fernando Mireilles "El jardinero fiel" basado en la novela de John Le Carré, ¿como surge la idea de tratar el tema?
J.R.- Surgió hace unos veinticinco años, sin que yo lo supiera, en aquel momento. Me explico: mi hermano mayor es farmacéutico. Durante unos meses, a falta de algo mejor, estuvo trabajando como visitador médico. El primer día, al volver del trabajo, llevaba una caja de cartón llena de fichas, una por cada uno de los médicos a los que tenía que dar la tabarra, que le había entregado su predecesor en el trabajo. En las fichas figuraban una serie de informaciones casi delirantes: de qué equipo era ese médico, cómo se llamaba su esposa y que día cumplía años, hacia dónde se escoraban sus ideas políticas, si se le podían contar chistes verdes o si se ofendía si lo intentabas... y un largo etcétera. Todo ello, dirigido a facilitar el trámite de hacerle la pelota para poder convencerle más fácilmente de que recetara los productos de la empresa. Lo más curioso es que, según comprobó mi hermano, funcionaba: si un domingo el Español ganaba al Barça, al día siguiente se iba a ver al médico del Español y entraba en su despacho al grito de "¡Menudo baño les dimos ayer", y el médico se mostraba receptivo, dicharachero y de excelente humor. Años después, cuando buscábamos tema para el primer Esquius me acordé de esto, y, de hecho, ése fue el punto de partida de la trama y de una investigación documental sobre el tema de los laboratorios. La película que mencionas ni la conocía ni la he visto.
A.M.- El comportamiento de la industria farmacéutica es un ejemplo clarísimo del comportamiento del neoliberalismo o capitalismo salvaje que hoy se nos está imponiendo. Nunca han ocultado su política de sobornos (la astilla) que incluso ha sido puesta fuera de la ley y nunca debemos olvidar que ellos juegan con la salud de la población.
¿Qué supuso, para vosotros, el premio Columna? ¿Y el Brigada 21?
J.R.- Una alegría, y la posibilidad de promocionar un poco más la obra. El Brigada 21 puede ser más modesto, menos conocido, pero viene fundamentalmente de lectores y eso es algo que se agradece mucho.
A.M.- Todos los premios son un estímulo, sin duda y cada uno influye de forma distinta sobre la novela premiada. Estos dos premios son puntales que nos confirman que vale la pena continuar con las aventuras de Ángel Esquius.La tercera novela de la serie Ángel Esquius ya se ha publicado en catalán, ¿Qué nos espera en esta nueva entrega?
J.R.- En general, más humor y más acción y más giros inesperados que en La clave de las llaves. Te doy unos puntos de partida argumentales: "Una monja de clausura de la que dicen que levita y tiene experiencias místicas, ha sido secuestrada. Su padre, que regenta una macro casa de prostitución le encarga a la agencia que la encuentre. En cuanto Esquius coge el caso, aparece el obispo de Barcelona para encargarle otro: resolver el robo de un cuadro de Fortuny en un restaurante de alta cocina, para que este robo no salpique a una altísisma (pero altísima, eh) dignidad eclesiástica. Y Biosca se empeña en resolverle la vida sentimental a Esquius, por mucho que Esquius insista en que no hay nada que resolver. Aunque esto se podría aplicar a muchas novelas policíacas, más que nunca, en ésta, nada es realmente lo que parece.
Según tengo entendido, ya estáis preparando la cuarta novela de la serie.
J.R.- Así es. Bajo el título provisional de "Una muerte imprescindible", nos lleva a Esquius a un entorno rural, e incluye la recreación de un personaje tópico de las novelas policíacas al que le teníamos muchas ganas. ¿Cuál? Hum, dejémoslo en secreto.
¿Tenéis pensado retomar la serie Flanagan después de esta última novela?
J.R.- Sí, desde luego. No la hemos dejado nunca, ni la dejaremos. Otra cosa es que no hayamos querido convertir a Flanagan en algo parecido a una serie de entregas semanales, para expresarlo con una exageración. Pero, aún sin haber concretado el argumento, el nuevo Flanagan ya bulle en nuestras cabezas.



